
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




La actividad sísmica alrededor de la isla volcánica de Santorini ha captado la atención tanto de científicos como de residentes desde finales de enero de 2025, con una serie de terremotos de débil a moderada intensidad registrados en la región. Los terremotos, concentrados entre Santorini y la cercana isla de Amorgos, están ocurriendo a profundidades de aproximadamente 4 a 10 kilómetros y han alcanzado magnitudes ligeramente superiores a 5. Este reciente aumento de actividad sigue un patrón geológico típico de los sistemas volcánicos, lo que plantea preguntas sobre las posibles implicaciones para los residentes y la estabilidad geológica de la región. El Centro de Investigación Oceánica GEOMAR Helmholtz de Kiel y el Centro Helmholtz de Ciencias de la Tierra GFZ de Potsdam han categorizado los actuales eventos sísmicos en una serie de preguntas y respuestas informativas. Se cree que la causa raíz de los terremotos es el movimiento de las placas tectónicas del Egeo, que podría estar provocando estrés dentro de la corteza terrestre. Este movimiento puede llevar a la liberación repentina de energía, manifestándose como terremotos. La actividad volcánica también podría ser un factor contribuyente, ya que el magma o los fluidos ascienden a través de la corteza, causando más disturbios sísmicos. La imprevisibilidad de estos enjambres sísmicos presenta un desafío significativo. Si bien los científicos pueden identificar fenómenos precursoras, el momento exacto de los terremotos sigue siendo esquivo. Históricamente, sistemas volcánicos activos como Santorini han demostrado patrones similares de enjambres de terremotos sin llevar a erupciones. La última actividad sísmica notable ocurrió en 2011, lo que no resultó en una erupción, sugiriendo que la situación actual también podría estabilizarse sin una escalada adicional. Las preocupaciones se intensifican por la memoria de eventos catastróficos como los terremotos de julio de 1956, que registraron magnitudes superiores a 7 y resultaron en un tsunami local que causó una devastación sustancial y pérdida de vidas. Los expertos están monitoreando de cerca la actividad sísmica actual, señalando que, si bien existe el potencial de terremotos o erupciones significativas, el riesgo inmediato se mantiene bajo. Los movimientos sísmicos actuales no han acumulado suficiente energía para predecir un evento mayor similar a los experimentados en el pasado. Se aconseja a los residentes y visitantes que mantengan la cautela, especialmente cerca de las áreas costeras, ya que incluso los terremotos moderados pueden desencadenar deslizamientos de tierra o tsunamis. Las autoridades griegas están difundiendo de manera proactiva pautas de seguridad a través de alertas móviles, subrayando la importancia de la preparación en regiones vulnerables a la actividad sísmica. A la luz de esto, los esfuerzos de monitoreo en la región se han intensificado. Las tecnologías modernas permiten el seguimiento en tiempo real de los eventos sísmicos, y las colaboraciones entre investigadores internacionales y locales tienen como objetivo instalar equipos de monitoreo adicionales. Esta iniciativa forma parte de esfuerzos más amplios para mejorar la comprensión de los procesos sísmicos en la región, con el objetivo de proporcionar información oportuna para salvaguardar a la población. Si bien la actual serie de terremotos alrededor de Santorini puede inducir ansiedad, los expertos enfatizan la importancia de mantenerse informado y cauteloso. A medida que la situación sísmica se desarrolla, la vigilancia continua y la preparación pueden ayudar a mitigar los riesgos potenciales asociados con estos fenómenos naturales.