Santorini temblando: más de 200 terremotos generan pánico entre residentes y turistas.

Santorini temblando: más de 200 terremotos generan pánico entre residentes y turistas.

Santorini enfrenta el pánico tras más de 200 terremotos en tres días, lo que ha llevado a evacuaciones y cierres de escuelas en medio de temores de un gran sismo.

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros

Juan Brignardello Vela

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.

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En un angustiante giro de los acontecimientos, la pintoresca isla de Santorini, Grecia, ha sido sacudida por más de 200 terremotos en solo tres días, lo que ha provocado una amplia panique entre residentes y turistas por igual. La actividad sísmica, que comenzó a principios de este año pero se intensificó dramáticamente durante el fin de semana, ha llevado a las autoridades locales a tomar medidas de precaución inmediatas. Las escuelas de Santorini y las islas cercanas, incluidas Anafi, Amorgos e Ios, han sido cerradas como medida de seguridad, mientras los turistas se apresuran a evacuar ante el temor de un temblor más significativo. Los terremotos, que registraron magnitudes que oscilan entre 3 y 4.9, han ocurrido predominantemente bajo el lecho marino, aproximadamente a 30-40 kilómetros de las islas. Si bien esta distancia es tranquilizadora en términos de posible destrucción—los epicentros ubicados en tierra suelen representar una mayor amenaza—la posibilidad de que un gran terremoto desencadene un tsunami ha llevado a las autoridades a aconsejar a residentes y visitantes que permanezcan en alerta. Se han emitido advertencias para mantenerse alejados de las zonas costeras y dirigirse hacia el interior si se siente un terremoto significativo. A pesar de la alarmante frecuencia de la actividad sísmica, hasta ahora no se han reportado heridos ni daños sustanciales. Se han producido deslizamientos de tierra menores, pero la verdadera preocupación radica en la posibilidad de futuros terremotos y sus implicaciones. La falla responsable de esta actividad reciente tiene un precedente histórico; fue el sitio del devastador terremoto de Amorgos de 7.7 de magnitud en 1956, que resultó en daños considerables y pérdida de vidas. Esta historia pesa mucho en la mente tanto de los residentes como de los funcionarios nacionales. Los sismólogos, incluido Gerasimos Papadopoulos, han indicado que los temblores en curso podrían ser réplicas, terremotos más pequeños que preceden a un evento más poderoso. La comunidad científica está monitoreando de cerca la situación, especialmente dado el estatus de la isla como una región volcánica activa. La semana pasada, los sensores detectaron actividad sísmica-volcánica leve dentro de la caldera, aunque los expertos han aclarado que no hay un vínculo directo entre esta actividad y los recientes terremotos. En respuesta a la crisis, las autoridades griegas han movilizado rescatistas, equipados con drones y perros de búsqueda, para evaluar la situación en el terreno. Se han instalado carpas cerca del hospital principal en Santorini, y se ha aconsejado a los residentes que drenen las piscinas para mitigar los riesgos que presenta el movimiento del agua durante un terremoto. Se han enviado alertas a los teléfonos móviles, instando a las personas a evitar áreas propensas a deslizamientos de tierra y a familiarizarse con las rutas de escape. Mientras la economía de Santorini, dependiente del turismo, enfrenta incertidumbre, la administración local se esfuerza por mantener la seguridad pública mientras también maneja la afluencia de turistas ansiosos por salir. Los paisajes dramáticos que típicamente atraen a millones de visitantes cada año se han convertido ahora en un telón de fondo de ansiedad y preocupación. Las autoridades siguen comprometidas con la transparencia y la seguridad, subrayando la importancia de la preparación en una región conocida por su volatilidad geológica. Si bien Grecia tiene una larga historia de terremotos, la situación actual sirve como un recordatorio contundente de la naturaleza impredecible de vivir en una zona sísmicamente activa. A medida que la isla navega por esta crisis, la esperanza permanece en que las perturbaciones geológicas cesen sin más incidentes, permitiendo que Santorini regrese a su estado tranquilo, donde los atardeceres sobre la caldera puedan una vez más cautivar los corazones de quienes la visitan.

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