
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




La actividad sísmica se ha intensificado entre Santorini y Amorgos, lo que ha generado una mayor preocupación y medidas de precaución por parte de las autoridades locales. En las últimas horas, se ha registrado una serie de temblores con magnitudes superiores a 3.5, incluyendo un notable terremoto de magnitud 4.5. Kostas Papadopoulos, un destacado sismólogo, ha enfatizado que estos temblores son de naturaleza tectónica, no volcánica; sin embargo, ha advertido que el nivel de riesgo general ha aumentado debido a la creciente frecuencia y magnitud de estos eventos. A la luz de esta inquietante tendencia, el Comité de Riesgo Sísmico ha implementado rápidamente medidas de precaución. Las instituciones educativas en Santorini han sido cerradas y se han restringido las reuniones públicas en espacios cerrados para garantizar la seguridad de residentes y visitantes. El profesor Kostas Papazachos, presidente del Instituto de Monitoreo del Volcán de Santorini, ha comentado sobre la situación. Aclaró que es engañoso conectar el actual enjambre sísmico con la actividad volcánica en curso en la caldera de Santorini, que ha sido monitoreada desde septiembre de 2024. “Si bien la actividad tectónica y la actividad volcánica provienen de fuerzas geológicas similares, están evolucionando de manera independiente”, afirmó, destacando que los eventos sísmicos en cuestión están ocurriendo en la Cuenca de Anydro, distinta de la actividad volcánica asociada con la caldera. A pesar del aumento en los eventos sísmicos, Papazachos señaló que no se han registrado terremotos significativos dentro de la caldera desde enero de 2025, lo que sugiere una pausa en la actividad sísmica relacionada con el volcán. Esta observación plantea preguntas sobre el potencial de futuros terremotos y si esta calma es simplemente una fase temporal reminiscentes de patrones observados en 2011-2012. El monitoreo de la deformación del terreno, las fluctuaciones de temperatura y otros indicadores geológicos no ha revelado cambios significativos, lo que sugiere estabilidad dentro de la caldera. También se abordaron preocupaciones sobre el volcán Kolumbo, ya que algunos han especulado sobre un posible despertar de este volcán submarino. Los datos actuales indican que la actividad sísmica se está produciendo lejos de Kolumbo, a lo largo de una clara zona de falla tectónica, y no es indicativa de una actividad volcánica inminente. El sismólogo Akis Tselentis tranquilizó al público, afirmando que los temblores en curso actualmente no son motivo de alarma, subrayando que, aunque hay una conexión natural entre los movimientos tectónicos y la actividad volcánica, los eventos actuales son principalmente tectónicos. La naturaleza impredecible de la actividad sísmica sigue siendo un desafío para los científicos. No existe un método definitivo para predecir si una serie de temblores puede preceder a un terremoto más fuerte, dejando a las autoridades en alerta máxima pero incapaces de proporcionar pronósticos concretos. Por ahora, el Comité de Protección Civil ha considerado que la situación es manejable, y el monitoreo continuo será esencial para responder proactivamente a cualquier cambio en el comportamiento sísmico. Las autoridades locales permanecen vigilantes mientras evalúan las posibles implicaciones de este enjambre sísmico en las islas y sus habitantes. A medida que la situación se desarrolla, se insta a la comunidad a mantenerse informada y preparada para cualquier eventualidad.