
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




El deporte, más allá de ser una simple fuente de entretenimiento y competición, se ha convertido en un motor económico y social que requiere ser visibilizado y medido de manera precisa. A pesar de su evidente contribución al Producto Interno Bruto (PIB) y a la creación de empleo, la industria deportiva aún no cuenta con herramientas adecuadas para cuantificar su impacto en la economía, algo que ya se ha logrado en sectores como el turismo, la tecnología y la cultura. En este contexto, la creación de cuentas satélite se presenta como una solución necesaria para evaluar con rigor la influencia del deporte en la sociedad. El Comité de Expertos de Marketing Deportivo (Cemde) ha llamado a la acción al Gobierno para establecer estas cuentas satélite, que permitirían analizar el impacto económico, social y cultural de la industria del deporte en España. Este conjunto de herramientas estadísticas se basaría en principios metodológicos de contabilidad compatibles con el sistema de cuentas nacionales, facilitando así la medición de ingresos, empleo generado, impacto en la salud pública y beneficios culturales que derivan de la actividad deportiva. La nota ejecutiva emitida por el Cemde resalta que el deporte no solo es una fuente de ingresos y generación de empleo, sino que también contribuye al bienestar social, la salud pública y la educación. Este enfoque integral redefine el papel del deporte en la economía, subrayando su relevancia como sector clave que merece ser reconocido y apoyado mediante políticas adecuadas y claras. Las cuentas satélite, que podrían alinearse con las políticas europeas, permitirían desglosar el impacto en tres ejes clave: el económico, el social y el cultural. En el ámbito económico, se considerarían aspectos como los ingresos generados por derechos audiovisuales, eventos, infraestructuras y empleo, mientras que en lo social se valoraría el ahorro en salud pública, la reducción del abandono escolar y los beneficios en la integración social. Además, en el ámbito cultural, se documentaría cómo el deporte fomenta la cohesión social y promueve valores positivos. Los datos presentados por el Comité son contundentes. A nivel nacional, la industria del deporte representa el 3,3% del PIB, y a nivel europeo generaba, antes del Brexit, el 2,12% del PIB. En cuanto al empleo, en España se han creado casi 414.000 puestos de trabajo, lo que equivale al 2,1% de la población ocupada. Este ecosistema abarca desde deportistas y clubes hasta patrocinadores, inversores y medios de comunicación, destacando el turismo deportivo que representa el 10% del flujo turístico internacional en el país. Es relevante señalar que, aunque estos datos corresponden a 2018, se espera que las cifras globales aumenten significativamente para 2024. Esta proyección refuerza la urgencia de actualizar y establecer métricas que reflejen la verdadera magnitud del sector. Según el Cemde, uno de cada 47 euros en Europa está relacionado con el deporte, y en España, la industria genera más de 15.000 millones de euros, mientras que a nivel mundial se prevé que supere los 700.000 millones de dólares en 2026, con un crecimiento anual del 5%. A pesar de la importancia económica del deporte, hay una desconexión entre los datos y la percepción pública. Muchos expertos señalan que, aunque las cifras son significativas y superan las de otros sectores relevantes, como la cultura, la industria del deporte aún no ha logrado articular una propuesta de posicionamiento adecuada en la mente de la sociedad. Este desfase plantea interrogantes sobre cómo se percibe el valor del deporte en comparación con su peso en la economía. El desafío radica en la necesidad de comunicar de forma efectiva la importancia del deporte, tanto desde la perspectiva económica como social. Esta responsabilidad no solo recae en las instituciones y organismos gubernamentales, sino también en los actores principales del sector, incluidos clubes, patrocinadores y entidades deportivas, que deben trabajar conjuntamente para visibilizar su contribución a la sociedad. En resumen, la creación de cuentas satélite para el deporte es un paso fundamental para garantizar que esta industria reciba el reconocimiento y los recursos que merece. La capacidad de medir el impacto económico, social y cultural del deporte no solo permitirá justificar políticas de inversión pública, sino que también fortalecerá la percepción del deporte como un pilar esencial en la economía y en la calidad de vida de la sociedad. La industria del deporte se encuentra en una encrucijada, y ahora es el momento de actuar para que su relevancia sea plenamente apreciada y traducida en beneficios tangibles para la población.