
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




A medida que el año inaugural del Playoff de Fútbol Americano Universitario (CFP) de 12 equipos se acerca a su conclusión, la expansión ha desatado un acalorado debate entre aficionados, interesados y analistas por igual: ¿fue un éxito? La respuesta, como lo demuestra la emoción que rodea el enfrentamiento final entre Notre Dame y Ohio State programado para el Mercedes-Benz Stadium, sugiere un rotundo sí. Bill Hancock, quien gestionó la evolución de la estructura del campeonato de fútbol universitario durante casi dos décadas, cree que el formato ampliado ha desbloqueado un nuevo potencial para el deporte. Su afirmación de que el fútbol universitario nunca ha aprovechado completamente su amplia audiencia—que se sitúa en segundo lugar solo detrás de la NFL—resuena con un sentimiento compartido por muchos en la industria. "El Playoff de 12 equipos ya ha llevado a mejoras, y creo que llevará a más", afirmó Hancock, confiado en que la expansión es un paso en la dirección correcta para involucrar a los aficionados en todo el país. Si bien las rondas iniciales de los playoffs encontraron críticas, particularmente en relación con la siembra y la falta de competitividad en algunos enfrentamientos, el compromiso general de los espectadores experimentó un notable aumento. La audiencia promedio casi se duplicó desde la ronda inicial hasta las semifinales, culminando en una final de alta tensión que presenta a dos de los programas más históricos del deporte. Este aumento en el interés no solo es beneficioso para el CFP, sino que también augura un buen futuro para ESPN, que recientemente firmó un lucrativo contrato de transmisión de seis años por 7.8 mil millones de dólares. Los aficionados también han expresado optimismo sobre la nueva estructura. Ben King, un ferviente seguidor de Notre Dame, notó que si bien los primeros partidos carecían de emoción, las semifinales ofrecieron momentos emocionantes que reavivaron su pasión por el juego. "Los partidos en el primer año han sido mucho mejores", comentó, subrayando un sentimiento creciente entre los aficionados de que la nueva estructura de playoffs fomenta una competencia más emocionante en la postemporada. En marcado contraste con el formato anterior de cuatro equipos, que a menudo dejaba de lado a equipos merecedores tras una sola derrota, el playoff ampliado ha permitido que programas como Notre Dame y Ohio State prosperen a pesar de contratiempos durante sus temporadas regulares. Ambos equipos aprovecharon esta oportunidad, con jugadores y entrenadores celebrando la posibilidad de competir por un título que habría estado fuera de su alcance bajo el antiguo sistema. Sin embargo, la transición no ha estado exenta de desafíos. Los partidos de las rondas iniciales se vieron empañados por palizas y conflictos de programación con la NFL, lo que resultó en algunas experiencias de visualización poco satisfactorias. Críticos, incluido el comisionado de la SEC, Greg Sankey, reconocieron la necesidad de posibles ajustes en la siembra y el formato para asegurar un equilibrio competitivo en el futuro. Las implicaciones financieras del playoff ampliado también han sido significativas. Los equipos que avanzaron están cosechando recompensas monetarias, con Ohio State proyectando traer de vuelta 20 millones de dólares a la Big Ten. En cuanto a las apuestas, la entusiasta participación en el ámbito de las apuestas ha demostrado aún más la capacidad del playoff para atraer a espectadores casuales, con casas de apuestas reportando aumentos significativos en las apuestas. A medida que el primer año del playoff de 12 equipos llega a su fin, queda claro que la competencia ha generado un entusiasmo que podría transformar el panorama del fútbol universitario. Los dolores de crecimiento iniciales han dado paso a un producto más convincente, uno que no solo emociona a los aficionados tradicionales, sino que también atrae a nuevos seguidores del deporte. Como declaró Hancock con optimismo, el evento está posicionado para atraer a "nuevas personas apasionadas al fútbol universitario", insinuando un futuro prometedor para el juego. En última instancia, aunque quedan desafíos y es probable que se necesiten ajustes, la temporada inaugural del playoff de 12 equipos ha marcado indudablemente un nuevo capítulo en la historia del fútbol universitario. La anticipación que rodea el enfrentamiento final y los niveles generales de compromiso sugieren que la expansión ha tenido éxito en su objetivo de revitalizar el deporte, preparando el escenario para lo que podría convertirse en una tradición celebrada en los años venideros.