
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




El monte Semeru ha vuelto a mostrar su formidable poder, erupcionando en la madrugada del miércoles con una impresionante columna de ceniza que alcanzó aproximadamente 900 metros sobre su cumbre. La erupción, registrada a las 7:06 a.m. hora local, envió una densa pluma de color gris blanquecino hacia el sureste y el sur, como lo señaló Sigit Rian Alfian, un funcionario del Puesto de Observación del Volcán Semeru (PGA). La actividad sísmica en la zona ha sido intensa, con el puesto de observación detectando 47 terremotos relacionados con la erupción en las últimas 24 horas. El rango de amplitud de estos eventos sísmicos varió entre 10 y 22 mm, con duraciones que oscilaron entre 60 y 200 segundos. Notablemente, también se identificó un grupo de terremotos de avalancha, lo que indica una inestabilidad geológica continua. Otras mediciones sísmicas revelaron siete terremotos de ráfaga y dos terremotos armónicos, subrayando la volatilidad de la región. Como el volcán más alto de la isla de Java, el monte Semeru ha sido clasificado en el nivel de alerta volcánica II por el Centro de Mitigación de Volcanes y Desastres Geológicos (PVMBG). Este nivel exige precauciones serias, particularmente en el sector sureste a lo largo de Besuk Kobokan, donde las actividades están estrictamente prohibidas hasta 8 kilómetros del cráter. Se aconseja además a los residentes y visitantes que se abstengan de realizar actividades dentro de los 500 metros de las orillas del río a lo largo de Besuk Kobokan debido al riesgo de nubes calientes y flujos de lava que podrían extenderse hasta 13 kilómetros desde la cima. Los peligros que representa el monte Semeru no se limitan a sus erupciones; el potencial de avalanchas de nubes calientes y lava es una preocupación significativa, especialmente a lo largo de los valles fluviales que descienden de la cumbre. Estos incluyen Besuk Kobokan, Besuk Bang, Besuk Kembar y Besuk Sat. Las personas que viven en estas áreas deben permanecer alerta y atender las recomendaciones, ya que el riesgo de rocas expulsadas y escombros volcánicos sigue siendo alto dentro de un radio de 3 kilómetros desde el cráter. La erupción del monte Semeru sirve como un recordatorio contundente de la imprevisibilidad de la naturaleza y de la necesidad continua de estar preparados en regiones volcánicas. Las autoridades están monitoreando de cerca la situación y instan al público a mantenerse informado y cumplir con las recomendaciones de seguridad para mitigar los riesgos potenciales. Mientras el volcán continúa rumoreando, la comunidad local se enfrenta tanto a la admiración por su belleza natural como a la amenaza siempre presente que representa.