
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




Belinda Bencic está lista para dejar su huella nuevamente en el circuito de la WTA tras una pausa significativa, abrazando tanto la maternidad como el tenis competitivo de una manera que pocos atletas han hecho antes que ella. La victoria dominante de la estrella suiza en Adelaide contra la número 14 del mundo, Anna Kalinskaya, ha reavivado las esperanzas de un regreso exitoso mientras se prepara para su primer torneo de Grand Slam desde que dio a luz a su hija, Bella, en abril de 2024. Con solo 27 años y actualmente clasificada como la número 421 del mundo, Bencic expresó su incredulidad por su rápido regreso a la forma, admitiendo en la cancha: "Ni siquiera pensé que estaría aquí". Su camino de regreso al nivel élite es notable, dado que no se trata simplemente de un regreso tras una lesión, sino de un delicado acto de equilibrar aspiraciones profesionales y una maternidad recién descubierta. La situación de Bencic refleja una evolución más amplia dentro del tenis, donde la conversación sobre los atletas que forman familias durante sus carreras ha cambiado drásticamente. Una vez vista como un obstáculo, el embarazo se considera cada vez más una parte viable de la trayectoria profesional de una jugadora. Bencic atribuye este cambio cultural a los esfuerzos pioneros de atletas como Serena Williams y Victoria Azarenka, quienes han regresado exitosamente a su mejor forma después de la maternidad. "No es que esto no sea posible. Todos mostraron que es posible", comentó Bencic con confianza. La transformación en el panorama del deporte también ha sido catalizada por cambios en las políticas de la WTA, que ahora permite a las jugadoras que regresan de la licencia por maternidad utilizar sus clasificaciones anteriores para ingresar a los torneos. Esto asegura que enfrenten una competencia menos abrumadora en sus partidos iniciales, un mecanismo de apoyo crucial del que Bencic se está beneficiando. La WTA también está avanzando en la provisión de recursos para madres en el circuito, aunque las jugadoras aún abogan por mejores opciones de cuidado infantil y pago por maternidad. El propio viaje de Bencic de regreso a la cancha ha sido meticuloso. Comenzó a rehabilitar su cuerpo con ejercicios de suelo pélvico y de core solo unas semanas después de dar a luz. "Se sintió muy limitante", compartió, reflexionando sobre la transición del atletismo a las exigencias físicas de la maternidad. A medida que regresaba gradualmente al deporte, enfrentó el desafío de reaclimatar su cuerpo a las rigores del tenis profesional, señalando cómo el tiempo y la coordinación de sus reacciones necesitaban ser reentrenados. Los aspectos logísticos de equilibrar la maternidad con los compromisos profesionales están siempre presentes en la vida de Bencic. Con su pareja, Martin Hromkovic, también actuando como su entrenador físico, la pareja navega por las demandas del cuidado infantil mientras Bencic entrena. El apoyo familiar también juega un papel vital, ya que su madre se une a ellos en el Abierto de Australia, asegurando que la nueva madre tenga la asistencia que necesita para centrarse en su juego. Mientras se prepara para su próximo partido, Bencic reflexiona sobre el cambio mental que la maternidad ha traído a su enfoque del tenis. "El tenis solía ser mi única vida", admitió, destacando cómo sus prioridades han evolucionado. Aborda el deporte con una nueva perspectiva, entendiendo que su identidad no está únicamente ligada a su rendimiento en la cancha. "Es más separado", dice. "Sigue siendo importante para mí, pero no es todo". El mundo del tenis está observando de cerca mientras Bencic emprende este nuevo capítulo. Su historia convincente no solo significa un regreso personal, sino que también encarna una narrativa en cambio en el deporte femenino, donde las atletas pueden perseguir tanto sus carreras como sus sueños de maternidad. El camino no está exento de desafíos, pero como afirman Bencic y otras madres en el circuito, es un viaje que vale la pena emprender. La normalización de este doble rol está abriendo el camino para futuras generaciones de atletas, animándolas a abrazar tanto sus ambiciones en la cancha como sus deseos de vida familiar. Al regresar a la arena competitiva, Bencic se erige como un símbolo de resiliencia e inspiración, encarnando la creencia de que la maternidad y el deporte pueden coexistir, y quizás incluso florecer juntas.