
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




Un terremoto de magnitud 6.8 golpeó el condado de Tingri en la Región Autónoma del Tíbet de China el 7 de enero de 2025, causando una considerable devastación y pérdida de vidas. El temblor resultó en la muerte de 53 personas, dejó 62 heridos y dañó numerosos edificios, lo que llevó a una rápida respuesta de las autoridades que movilizaron a más de 300 rescatistas y personal médico en lo que se clasificó como una respuesta de emergencia de nivel 2. Este último evento sísmico ha reavivado las preocupaciones sobre la seguridad del proyecto de la presa Yarlung Zangbo, una enorme iniciativa hidroeléctrica destinada a aprovechar el potencial del río Yarlung Zangbo, que es crucial para el suministro de energía y el desarrollo económico no solo en China, sino en toda Asia del Sur. Con el epicentro del terremoto alarmantemente cerca de la ubicación de la presa, los expertos expresan su preocupación por los riesgos que conlleva la construcción de tal infraestructura en una de las regiones más sísmicamente activas del mundo. El Tíbet se encuentra en la confluencia de las placas tectónicas india y euroasiática, un polvorín geológico que históricamente ha sido testigo de terremotos significativos. Las complicadas fallas geológicas y el terreno escarpado de la región aumentan los peligros asociados con los desastres naturales, como lo evidencia el catastrófico terremoto Assam-Tíbet de 1950, que tuvo una magnitud de 8.6 en la escala de Richter. El reciente temblor subraya la realidad de que, a pesar de los avances en tecnología de monitoreo y preparación para desastres, los riesgos inherentes asociados con vivir en un área tan volátil siguen siendo alarmantemente altos. El proyecto Yarlung Zangbo es emblemático de las ambiciones de China de transitar hacia fuentes de energía renovable, con una inversión de más de $137 mil millones destinada a aprovechar el potencial hidroeléctrico. Sin embargo, la ubicación del proyecto plantea serias dudas sobre su viabilidad y seguridad en medio de la constante amenaza de terremotos. Estudios publicados en revistas respetadas han advertido que las actividades sísmicas podrían comprometer la integridad estructural de la presa, lo que llevaría a consecuencias catastróficas no solo para China, sino también para las naciones aguas abajo que dependen del río Brahmaputra. Precedentes históricos, como el estudio de la presa Budhigandaki en Nepal, destacan el potencial de inundaciones desastrosas resultantes de fallas en las presas, que podrían llevar a una pérdida significativa de vidas y propiedades. El espectro de inundaciones catastróficas se cierne si la presa Yarlung Zangbo llegara a fallar, afectando a millones en la cuenca del Brahmaputra, particularmente en regiones densamente pobladas de China, India y Bangladés, que ya son vulnerables debido a la infraestructura inadecuada de defensa contra inundaciones. Además, este evento sísmico tiene el potencial de exacerbar las tensiones geopolíticas en Asia del Sur. India, que se encuentra río abajo, ha expresado preocupaciones continuas sobre el impacto del proyecto Yarlung Zangbo en los recursos hídricos y el flujo de sedimentos hacia el Brahmaputra. La ausencia de un acuerdo integral de reparto de agua entre China y sus vecinos deja a las naciones aguas abajo vulnerables a decisiones unilaterales, amplificando los temores en torno a la seguridad de la presa. Ecológicamente, el proyecto Yarlung Zangbo plantea riesgos significativos para los ecosistemas locales. Las presas interrumpen los procesos naturales de los ríos, afectando la migración de peces y el transporte de sedimentos, mientras que la inestabilidad geológica de la región puede dar lugar a deslizamientos de tierra y bloqueo de vías fluviales vitales. Socialmente, el desplazamiento de comunidades para la construcción del proyecto plantea cuestiones éticas, ya que los beneficios económicos prometidos pueden verse eclipsados por los riesgos que plantea la volatilidad geológica de la zona. A medida que continúan los esfuerzos de rescate tras el terremoto, este desastre sirve como un recordatorio crucial de la importancia de priorizar la seguridad y la sostenibilidad en las iniciativas de desarrollo. Subraya la necesidad de un enfoque equilibrado que concilie las ambiciones de ingeniería con los riesgos inherentes de una región sísmicamente activa. A la luz del terremoto en el Tíbet, los responsables de políticas, ingenieros y defensores del medio ambiente deben colaborar para abordar los complejos desafíos que plantean los desastres naturales. Reconocer las realidades geológicas del Himalaya y fomentar la cooperación internacional puede convertir esta tragedia en una oportunidad para crear un futuro más resiliente y sostenible para los millones que dependen de los recursos de la región.