
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




En el año 2024, el mundo fue testigo de una exhibición dramática y devastadora del poder de la naturaleza, ya que los eventos climáticos extremos ocuparon el centro de atención. Las fuerzas implacables de los incendios forestales, huracanes y el calor opresivo dominaron los titulares, eclipsando la belleza de momentos a menudo capturados en fotografías. Weather.com ha recopilado una colección de imágenes impactantes que encapsulan los extremos climáticos del año, revelando un marcado contraste entre la belleza de la naturaleza y su capacidad destructiva. Entre los eventos más significativos estuvo el huracán Helene, que causó estragos desde las soleadas costas de Florida hasta los pueblos costeros de Carolina del Norte. La ferocidad de la tormenta fue un escalofriante recordatorio de la creciente imprevisibilidad de los huracanes, mientras las comunidades luchaban con las secuelas: calles cubiertas de escombros, casas inundadas y la urgente necesidad de recuperación. Justo cuando los esfuerzos de recuperación comenzaban a tomar forma, el huracán Milton golpeó, agravando la devastación y dejando a muchos residentes aturdidos y desesperados. La rápida sucesión de estos huracanes destacó no solo el costo humano inmediato, sino también las implicaciones más amplias del cambio climático, que sigue alimentando la intensidad y frecuencia de tales tormentas. Sin embargo, los desafíos de 2024 no se limitaron a los huracanes. La Organización Meteorológica Mundial informó que este año está en camino de convertirse en el más caluroso registrado, una estadística que resuena profundamente en la mente de quienes se ven afectados por sequías e incendios forestales desenfrenados. A medida que las temperaturas se disparaban en todos los continentes, los paisajes secos se convirtieron en combustible ideal para las llamas que arrasaron vastas regiones, dejando tierra quemada y hábitats arruinados. Las imágenes que surgieron de estos incendios son un recordatorio contundente de la dualidad de la naturaleza; muestran tanto la belleza de la naturaleza salvaje como la ruina que queda a la estela de incendios descontrolados. En contraste con estas escenas desgarradoras, persistieron momentos de belleza natural: una impresionante aurora boreal iluminando el cielo nocturno, o arcoíris que se arqueaban sobre paisajes marcados por la calamidad. Estas imágenes sirven como un recordatorio conmovedor de la notable resiliencia de la naturaleza, incluso frente a los desafíos climáticos inducidos por el ser humano. Sin embargo, también nos obligan a enfrentar las realidades de un planeta en cambio; los hermosos paisajes a menudo se ven empañados por las consecuencias del descuido ambiental. A medida que miramos hacia 2025, las lecciones de 2024 permanecen grabadas en nuestra memoria colectiva. El clima extremo de este último año subraya la urgencia de abordar el cambio climático, una lucha que parece cada vez más crítica a medida que las regiones de todo el mundo lidian con sus efectos. La dura realidad capturada en estas imágenes exige una respuesta unificada, una que priorice la sostenibilidad, la preparación para desastres y la resiliencia ante la imprevisibilidad de la naturaleza. Al reflexionar sobre las poderosas narrativas visuales de este año, es crucial reconocer que detrás de cada foto impresionante hay una historia: una historia de pérdida, lucha y la urgente necesidad de acción. La documentación visual de los extremos climáticos de 2024 sirve tanto como un testimonio de la fuerza de la naturaleza como un llamado a la acción para el cambio. Al avanzar hacia el futuro, es nuestra responsabilidad asegurar que el legado de este año conduzca a soluciones proactivas para un mundo más sostenible.