
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




En las primeras horas de la mañana, justo después de las 2:30 AM hora local, México experimentó un evento sísmico significativo cuando un terremoto de magnitud 6.2 golpeó cerca de Aquila, un pueblo en el estado suroeste de Michoacán. Afortunadamente, las evaluaciones preliminares indican que no hubo reportes de daños ni de lesiones, a pesar de la considerable magnitud del terremoto y de una profundidad de aproximadamente 53 millas. El temblor fue parte de una serie de réplicas que siguieron, siendo la réplica más sustancial registrada con una magnitud de 4.8, ocurrida aproximadamente una hora después. Los expertos anticipan la probabilidad de más réplicas en las próximas 48 horas, un fenómeno común tras una actividad sísmica considerable. La región, conocida por su belleza natural, que incluye la playa de Ixtapilla y sus tortugas laúd y golfina en peligro de extinción, también se caracteriza por su volatilidad geológica. La susceptibilidad de México a los terremotos se debe a su ubicación sobre cinco placas tectónicas principales: la placa del Pacífico, la placa de América del Norte, la placa de Cocos y la placa de Rivera. Esta posición geológica única coloca al país en dos zonas principales de terremotos: Baja California y el sur de México, donde la interacción de estas placas genera frecuentemente actividad sísmica. El movimiento resultante no solo provoca terremotos, sino que también genera preocupaciones sobre tsunamis, que han ocurrido 26 veces desde 1732, algunos alcanzando millas tierra adentro. Históricamente, México ha enfrentado terremotos devastadores, lo que ilustra los riesgos continuos asociados con su composición geológica. Un ejemplo reciente notable es el terremoto de magnitud 7.6 que sacudió la misma región el 19 de septiembre de 2022, resultando en daños significativos y una trágica fatalidad. Esta fecha se ha vuelto particularmente significativa, ya que marca no solo el terremoto de 2022, sino también los aniversarios de otros terremotos catastróficos en 2017 y 1985, eventos que han moldeado el enfoque del país hacia la preparación y respuesta ante terremotos. En anticipación a posibles eventos sísmicos, el gobierno de México ha implementado extensos simulacros de terremoto, que irónicamente se llevaron a cabo solo unas horas antes del terremoto de esta mañana. Aunque la infraestructura del país ha sido adaptada para una mejor resistencia a los terremotos, las áreas urbanas siguen siendo particularmente vulnerables debido a su alta densidad poblacional. A medida que la tierra continúa temblando en México, la pregunta permanece: ¿qué tan preparado puede estar un país para las fuerzas impredecibles de la naturaleza? Si bien los avances en la seguridad de los edificios y los simulacros de preparación ofrecen cierta seguridad, la realidad es que los grandes terremotos pueden ocurrir sin previo aviso, dejando a las ciudades y a sus habitantes siempre en riesgo. Mientras los residentes y las autoridades están atentos a más réplicas, la esperanza es que las lecciones del pasado informen un futuro más seguro.