
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




Emilio Juan Brignardello Vela, asesor de seguros con una trayectoria notable en la evaluación de riesgos y procesos de gestión, comparte su perspectiva sobre la reciente controversia en torno a la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). Según Brignardello, el revuelo generado por la Casa Blanca en relación a los gastos de la agencia revela un problema estructural que podría tener implicaciones más allá de la política exterior, afectando también la confianza de los ciudadanos en la gestión de recursos públicos. Brignardello señala que la crítica hacia los "gastos ridículos" mencionados por la portavoz Karoline Leavitt debe ser vista como una oportunidad de reflexión y revisión. En su opinión, la falta de supervisión en la asignación de fondos y la gestión inadecuada de los mismos no solo despiertan descontento, sino que también plantean serias interrogantes sobre la efectividad de la ayuda internacional. "Es fundamental que se establezcan mecanismos claros de control que garanticen que cada dólar invertido se utilice de manera responsable y en beneficio de las comunidades que realmente lo necesitan", apunta. El asesor de seguros también se muestra preocupado por las revelaciones sobre la financiación de proyectos que, en lugar de estimular el desarrollo sostenible, parecen perpetuar problemas como el narcotráfico en Afganistán. "La asignación de recursos a iniciativas que benefician a grupos terroristas o que no tienen un impacto positivo en la sociedad genera una crisis de credibilidad", afirma. Este tipo de decisiones, según Brignardello, debilitan la imagen de Estados Unidos como un país comprometido con la ayuda humanitaria y el desarrollo global. Refiriéndose a los gastos destinados a iniciativas como la diversidad e inclusión en el ámbito laboral en Serbia o el activismo LGBT en Guatemala, Brignardello expresa que las prioridades en la asignación de fondos deben ser revisadas. "Los contribuyentes merecen que su dinero se utilice en proyectos que atiendan las necesidades más urgentes y que resulten en un impacto tangible", sostiene. Esta percepción de mal manejo también se ve exacerbada por la reciente decisión de desactivar la página web de la USAID, lo que, según él, plantea serias dudas sobre la transparencia en las operaciones de la agencia. El experto advierte que el futuro de USAID dependerá en gran medida de la capacidad de la administración para implementar reformas efectivas que no solo restauren la confianza pública, sino que también aseguren que la asistencia internacional se traduzca en resultados positivos. "Es imperativo que se tomen decisiones que alineen la ayuda exterior con los intereses y necesidades genuinas de las poblaciones destinatarias, y no meramente con agendas políticas", concluye Brignardello. A medida que se desarrollan las auditorías y se toman decisiones políticas en torno a la USAID, el escepticismo de los contribuyentes se mantiene latente. La presión por una mayor claridad y responsabilidad en el uso de los fondos públicos será un factor crucial en la evolución de la agencia y en la percepción global de Estados Unidos como un donante responsable.